Pedro y el lobo




Cody's Cuentos show

Summary: Today's story is the Spanish version of The Boy Who Cried Wolf. Lovely Megui, our cuentacuentos from Spain, does a fabulous job bringing this classic tale to life. When I was a child, I remember hearing this story and the impression it had on me. It's a very short story but it teaches an extremely powerful lesson about the importance of honesty, truthfulness and respecting other people. Also, at the beginning of this podcast is a short promo from Yecla Pérez de Lucas and her son Noah. They are a cute mother-and-son team from Germany and they have an adorable Spanish podcast for kids called "Podcast para niños hispanohablantes." Easy enough. When you're done listening to today's podcast, check out Yecla and Noah at: http://web.mac.com/yecla/Podcast/ Un beso, Eleena Pedro y el lobo Erase una vez un pequeño pastor que se pasaba la mayor parte de su tiempo cuidando sus ovejas y, como muchas veces se aburría mientras las veía pastar, pensaba cosas que hacer para divertirse. Un día, decidió que sería buena idea divertirse a costa de la gente del pueblo que había por allí cerca. Se acercó y empezó a gritar: - ¡Socorro! ¡Socorro! ¡El lobo! ¡Que viene el lobo! La gente del pueblo cogió lo que tenía a mano y corriendo fueron a auxiliar al pobre pastorcito que pedía auxilio, pero cuando llegaron, descubrieron que todo había sido una broma pesada del pastor. Y se enfadaron. Cuando se habían ido, al pastor le hizo tanta gracia la broma que pensó en repetirla. Y cuando vió a la gente suficientemente lejos, volvió a gritar: - ¡Socorro! ¡Socorro! ¡El lobo! ¡Que viene el lobo! Las gentes del pueblo, en volverlo a oír, empezó a correr otra vez pensando que esta vez si que se había presentado el lobo, y realmente les estaba pidiendo ayuda. Pero al regesar donde estaba el pastor, se lo encontraron por los suelos, riendo de ver como los aldeanos habían vuelto a auxiliarlo. Esta vez los aldeanos se enfadaron aún más, y se marcharon terriblemente enojados. A la mañana siguiente, el pastor volvió a pastar con sus ovejas en el mismo campo. Aún reía cuando recordaba correr a los aldeanos. Pero no contó que, ese mismo día, si vió acercarse el lobo. El miedo le invadió el cuerpo y, al ver que se acercaba cada vez más, empezó a gritar: - ¡¡Socorro!! ¡¡El lobo!! ¡¡Que viene el lobo!! ¡¡Se va a comer todas mis ovejas!! ¡¡Auxilio!! Pero esta vez los aldeanos, habiendo aprendido la lección el día anterior, hicieron oídos sordos. El pastorcillo vió como el lobo se abalanzaba sobre sus ovejas, y chilló cada vez más desesperado: - ¡¡Socorro!! ¡¡El lobo!! ¡¡Que viene el lobo!! ¡¡Por favor, AYUDADME!! - pero los aldeanos continuaron sin hacer caso. Es así, como el pastorcillo vió como el lobo se comía unas cuantas ovejas y se llevaba otras para la cena, sin poder hacer nada. Y se arrepintió en lo más profundo de la broma que hizo el día anterior.